LA GRACIA ESCONDIDA DE DENISE

Durante las dos primeras décadas del siglo XX, Paul Poiret fue reconocido por sus siluetas ligeras, exóticas y renovadoras; que marcaron un referente importante para la época.  De hecho, llegó a ser llamado como “El rey de la moda” en Estados Unidos, y como “El Magnífico” en Francia.

Lo que muchos desconocen, es el papel que Denise Boulet tuvo en la propuesta del diseñador.  Ella, una provinciana, amiga de los días de infancia de Poiret, se convirtió en 1905 en su esposa; y de paso, en su directora artística y musa.  Como Denise Poiret, ella lució los diseños de su marido por toda Europa y su popularidad llegó a tal punto, que fue la trendsetter del momento, fotografiada incluso por Man Ray.  Y Paul Poiret declaró sobre ella que había sido la mujer que inspiró la silueta del siglo XX.

Lo curioso, es que antes de desposarla, Denise no era precisamente alguien que llamara la atención, por el contrario, el mismo Poiret afirmó alguna vez: “Ella era extremadamente simple, y todos aquellos que admiraron su estilo desde que la hice mi esposa, ciertamente no la hubieran elegido al verla en el estado en el que yo la encontré”.  Y remató diciendo: “Yo tengo el ojo de un diseñador y vi las gracias escondidas que ella poseía”.

LA CADENCIA DE LAS PLUMAS

Estos cuatro figurines ilustran parte del universo que la firma Andrés Pajón llevó desde el corazón de su taller hasta la pasarela que este año presentaron en Colombiamoda 2015.

Su colección Primavera Verano 2016, dejó plasmada la intención de los creativos de la marca por demostrar la calidad de su trabajo, por encima de las reticencias de muchos.  La oportunidad llegó, y desde la primera salida se vislumbró una historia en la que las plumas y la sutileza sobresalían.  La modelo Marly Velásquez abrió aquella pasarela, ella lucía una estola confeccionada con cien plumas de avestruz que flotaban y se movían al ritmo de su andar; su cadencia era casi hipnótica y fue el preludio de lo que siguió…

Lo que tal vez pocos imaginan y que hace parte del “making off” de esta colección, es el trabajo que implicó el uso de este tipo de plumas.  Para empezar, conservar su movimiento resultaba coyuntural, por eso al coserlas a las telas, los cuartos no podían tener aire acondicionado, pues éste echaba a perder esa preciada cualidad.  Razón por la cual, durante varias semanas todo el equipo de Pajón y Cartagena, cosió en el taller los cinco vestidos de plumas, sin prender el aire, sin ventiladores, en medio de la ola de calor que durante la mitad del año vivió Medellín.  Cada pluma debía tomarse, armar gajos y coserlas pacientemente a la tela, con jornadas que empezaban desde las ocho de la mañana y terminaban a las 8 de la noche; el vestido de cierre, por ejemplo, se llevó doscientas plumas y coserlas demoró treinta días.

La colección fue reconocida como una de las más sobresalientes de Colombiamoda 2015; y marcó un precedente para una firma que buscaba una oportunidad para ser valorada por su hacer y su propuesta.

El Vestido y la Cortina

Este sketch es uno de los primeros bocetos que en 2009 el diseñador Camilo Álvarez realizó para la colección Ciudad Acuario, propuesta que algunos meses después, presentó en la segunda versión de la LAF durante Colombiamoda.

Lo que pocos saben es que para esta colección Camilo también diseñó algunas piezas de mobiliario, entre ellas, una cortina que tenía los mismos efectos del vestido de este sketch. Como es costumbre, los diseñadores realizan registros de sus creaciones y esta colección con sus piezas de mobiliario no fueron la excepción. Durante un fin de semana se realizó en estudio la sesión fotográfica; al finalizar se empacaron y guardaron todas las piezas, pero debido a su volumen la cortina no se pudo guardar en las maletas, así que se dobló y se dejó sobre el escritorio del fotógrafo. Lo curioso es que para el lunes la cortina ya no estaba y después de una sencilla pesquisa, se descubrió que quien llegó a primera hora al estudio consideró que la pieza era basura, así que la botó; es decir, gracias a la inferencia salvaje o exceso de practicismo de alguien, el destino final de la cortina fue la Curva de Rodas.
La reflexión de Camilo en la que plantea una ciudad como un acuario, paradójicamente, incluyó la idea de la basura y la percepción que la gente tiene de ella.