A SINGLE MAN

“ME LLEVA TIEMPO EN LA MAÑANA CONVERTIRME EN GEORGE…”

Esta película es un deleite visual de principio a fin.  No solo por su impecable dirección de arte, fotografía o casting, sino además, por su detallado trabajo de vestuario.  Misión que tuvo a cargo Arianne Phillips, diseñadora que asumió el reto de trabajar para la ópera prima de Tom Ford, uno de los creativos más importantes en el mundo de la moda durante los últimos veinte años, pues fue él quien no solo sacó a la firma italiana Gucci de la ruina; tiempo después, fue el texano elegante que nunca se doblegó ante los embates de Yves Saint Laurent, cuando éste le cuestionaba sus diseños como Director Creativo al frente icónica firma francesa, en la que también dejó su impronta.  Tom Ford, se ha perfilado como un adelantado, un diseñador que ha sabido construir su nombre aportándole lo mejor de sí a la industria de la moda, pero también apartándose de ella para reinventarse.

Precisamente, es lo que ocurrió con A Single Man, un proyecto en el que decidió embarcarse para complacerse contando una historia que le proporcionó la opción de trabajar la imagen desde la narrativa audiovisual, y materializar un guión con el que de cierta manera se sentía identificado.

Ford convocó entonces a Phillips, quien venía precedida por su labor como estilista en varios de los tours de Madonna, además de su trayectoria como diseñadora de vestuario para cine, películas como The People Vs Larry Flynt o Walk the Line, daban cuenta de ello.  Arianne Phillips confesó que al principio se sintió atónita con la invitación de Tom Ford, pero de igual forma, estuvo encantada con la idea, pues la historia era lo suficientemente profunda y emotiva.

¿Cómo fue la dinámica de trabajo, de una diseñadora de las características y experiencia de Phillips,  bajo el mando de Tom Ford?; es la pregunta que muchos nos hicimos.  Y la respuesta termina siendo tan gratificante como el resultado que vimos en pantalla.  Para Phillips el proceso fue en parte similar al que hubiese desarrollado con otro director, excepto por el hecho de que Ford tenía muy claro el tema del tipo de telas y siluetas que quería para la ropa de sus personajes.  Para él, el vestuario debería poseer un sello de glamour bastante alto y en eso se trabajó de principio a fin.  De igual forma, el hecho de que la producción estuviese costeada por Tom Ford fue importante pues, los proveedores y los talleres que habitualmente trabajan con él, estuvieron al servicio del desarrollo de las prendas, tal y como ocurrió con el vestuario de George (Colin Firth), el protagonista.  Para todos sus trajes se trabajó con un taller en Italia, donde Phillips encontró desde las siluetas vintage apropiadas, hasta los cuellos y los botones exactos, que el estilismo del personaje demandaba.

Para quienes gozan con la moda y disfrutan las historias bien contadas, esta es una invitación para ver una película que reúne de manera impecable ambas condiciones.  Especialmente, si les atrae el vestuario de la década del sesenta; pues este film no escatima detalles en la caracterización de todos sus personajes y extras, una lección estilística materializada por Arianne Phillips, pero concebida y firmada por Tom Ford.

 

STOKER

“USO EL CINTURÓN DE MI PADRE, ALREDEDOR DE LA BLUSA DE MI MADRE…”

El nombre de esta película encierra una idea lo suficientemente sugestiva para mí, ya que amo las historias que poseen un halo vampírico y esta, es un homenaje a Bram Stoker, autor de la clásica historia de Drácula. Quienes no la han visto, no deben confundirse, pues si bien el título hace alusión a estos seres de la noche, ésta no es una historia de vampiros, pero sí es un film que retrata a una serie de personajes excéntricos, cuya naturaleza está por fuera de la norma.
En este Movie Clip, veremos algunas escenas en las que desde diferentes circunstancias, el vestuario se entiende como un indicador de las características emocionales de los personajes y como piezas vitales en la trama.
Para India (Mia Wasikowska) su protagonista, existen varias prendas que revelan umbrales y símbolos claves en su vida. Los zapatos, por ejemplo, representan su tránsito por la niñez, adolescencia y mayoría de edad. ¿Cuáles zapatos pueden regalársele a una chica que cumple 18 años?…Pues Charlie (Matthew Goode) su tío, decide que son unos Louboutin de piel de cocodrilo. India, recibe el regalo, asume su mayoría de edad y cambia su cardigan verde de Marni por la blusa de seda de su madre y la correa que perteneció a su padre. Ella deja de ser una niña y reconoce a la mujer que la habita.

Atonement

“QUERIDA CECILIA, EN MIS SUEÑOS BESO TU…”

Para los que me conocen no es un secreto que Atonement es una de mis películas favoritas.   Su narrativa, la fortaleza actoral, la dirección de arte, la adaptación del guión y su impecable vestuario, a cargo de la gran Jacqueline Durran, se ganaron un lugar en mi corazón.

En este Movie Clip, nos centramos en dos secuencias del film, en las que el vestuario se convierte en un recurso fundamental para dar a entender sensaciones y actitudes de los personajes.

La primera secuencia nos muestra a los dos protagonistas, mientras cada uno, por separado y a su manera, se prepara para asistir a una cena donde se encontrarán. Ambos, elucubran ideas, fantasías, diálogos, y por supuesto, se acicalan y se visten para aquel momento.  Una escena que sin duda es un ritual, una apología al vestuario como gestualidad y literalidad.  Aquí, aparece por primera vez en la película, uno de los trajes más bellos en la historia del cine de los últimos años; el vestido verde esmeralda que luce Cecilia (Keira Knightley) durante esa noche.  Las joyas, diseñadas por la firma Chanel, resultan ser el complemento ideal para el atuendo, en este caso, un brazalete y un broche para el pelo, los dos de diamantes, que son además, el toque de altivez, que dan cuenta de la clase social a la que pertenece la protagonista.  Quien no elige su vestuario al azar, no en vano, la silueta del vestido y sus sutiles detalles de diseño, unidos a las virtudes de la seda, tela en la que se confeccionó el traje; le brindaron a esta mujer no solo belleza y feminidad, sino también, la sensualidad justa para impactar a su amado.  Tal y cómo ocurre en la segunda secuencia del Movie Clip, en la que vemos el encuentro de ambos y su particular declaración de amor.

LOCO Y ESTÚPIDO AMOR

“TE VOY A AYUDAR A REDESCUBRIR TU VIRILIDAD, ¿TIENES IDEA DE DÓNDE LA DEJASTE?”

Una comedia de situaciones, en la que se plantean diferentes interrogantes acerca del amor y su naturaleza.

En este film el vestuario se convierte en un interesante punto de quiebre para su protagonista, Cal Weaver (Steve Carell) un hombre desilusionado por la situación que atraviesa su matrimonio, y quien gracias a la ayuda de Jacob Palmer (Ryan Gosling) no solo transforma su guardarropa y su imagen, sino también, vuelve a reencontrarse con su masculinidad, que como él mismo lo dice, cree que perdió en 1984.

En este Movie Clip se plantean dos secuencias; la primera es un diagnóstico clave, en el que queda al descubierto la decadencia de Cal ante los ojos de Jacob.  La segunda es la reinvención de la imagen de Cal; aquí vemos cómo Jacob aplica, al mejor estilo de un galán contemporáneo que valora el buen diseño, tips de moda y de vestuario en función de potencializar y mejorar la apariencia del tradicional y aburrido Cal.  Bajo la particular pedagogía de Jacob, resulta interesante ver cómo le enseña a su pupilo algunos trucos básicos para vestirse: 16 piezas para reinventar su ropero, un NO rotundo a los New Balance y una oración en la que queda claro que los jeans no se compran en Gap.  Tres premisas que muchos refutaran, pero que en el imaginario de Jacob, son claves para el éxito de la imagen de un hombre actual.

Este es un Movie Clip para sonreír, para reír y para entender cómo el vestuario, finalmente, es un lenguaje que expresa de lo que somos, lo que pensamos y cómo nos sentimos.