LA CADENCIA DE LAS PLUMAS

Estos cuatro figurines ilustran parte del universo que la firma Andrés Pajón llevó desde el corazón de su taller hasta la pasarela que este año presentaron en Colombiamoda 2015.

Su colección Primavera Verano 2016, dejó plasmada la intención de los creativos de la marca por demostrar la calidad de su trabajo, por encima de las reticencias de muchos.  La oportunidad llegó, y desde la primera salida se vislumbró una historia en la que las plumas y la sutileza sobresalían.  La modelo Marly Velásquez abrió aquella pasarela, ella lucía una estola confeccionada con cien plumas de avestruz que flotaban y se movían al ritmo de su andar; su cadencia era casi hipnótica y fue el preludio de lo que siguió…

Lo que tal vez pocos imaginan y que hace parte del “making off” de esta colección, es el trabajo que implicó el uso de este tipo de plumas.  Para empezar, conservar su movimiento resultaba coyuntural, por eso al coserlas a las telas, los cuartos no podían tener aire acondicionado, pues éste echaba a perder esa preciada cualidad.  Razón por la cual, durante varias semanas todo el equipo de Pajón y Cartagena, cosió en el taller los cinco vestidos de plumas, sin prender el aire, sin ventiladores, en medio de la ola de calor que durante la mitad del año vivió Medellín.  Cada pluma debía tomarse, armar gajos y coserlas pacientemente a la tela, con jornadas que empezaban desde las ocho de la mañana y terminaban a las 8 de la noche; el vestido de cierre, por ejemplo, se llevó doscientas plumas y coserlas demoró treinta días.

La colección fue reconocida como una de las más sobresalientes de Colombiamoda 2015; y marcó un precedente para una firma que buscaba una oportunidad para ser valorada por su hacer y su propuesta.

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