MACONDO, FOTOGRAFÍA Y MODA

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Como lo vimos hace algunas semanas, la reciente colección de Silvia Tcherassi, fue un homenaje a Gabriel García Márquez.  Durante Cali Exposhow, el famoso liqui liqui, compartió pasarela con una serie de looks vaporosos, cuyas imágenes aluden al universo macondiano.  Precisamente, seis de las fotografías elegidas por la diseñadora para estamparlas en sus prendas, hacen parte de un extenso trabajo realizado por el fotógrafo venezolano Luis Cobelo, un registro personal que gira en torno a Cien Años de Soledad.  Un interesante ejemplo, sobre cómo la  literatura, la fotografía y la moda se encuentran.

Hace casi diez años, Luis Cobelo, decidió ir en busca de Macondo, el lugar que García Márquez creó en una obra clave para la literatura universal. Una historia que ha conmovido a varias generaciones, que de manera recurrente se preguntan por la existencia o no, de ese recóndito pueblo donde ocurrieron hechos alucinantes.  Movido por la pasión, Luis viajó hasta Aracataca y durante varias semanas se topó con escenarios y personajes, que ilustraban de manera documental, muchos de los elementos inspiracionales de Gabo.  De ese primer viaje surgieron una serie de fotografías que fueron publicadas en España y distintas revistas latinoamericanas; esos mismos registros que captaron la atención de Silvia Tcherassi, quien motivada por el universo macondiano, encontró en las imágenes de Luis, un perfecto insumo para contar su historia.

A continuación la entrevista con Luis Cobelo, quien nos cuenta un poco acerca del origen de estas fotografías y su retorno este año a Aracataca, para realizar una segunda serie sobre Macondo.

¿En qué momento se inicia esta historia alrededor de Macondo y Aracataca?

“Las primeras fotos las hice hace casi diez años.  En marzo de 2007 me fui allí movido por la necesidad de conocer el sitio donde había nacido Gabriel García Márquez; me fijé en una efeméride que estaba por suceder: los cuarenta años de la primera edición de Cien Años de Soledad, un libro que cuando leí por primera vez, me explotó el cerebro, como a muchos.  Entonces quise ir allí a buscar a los personajes de la obra, pero en el pueblo.  Enfoqué mi reportaje en las mujeres de la obra porque son las que llevan el peso de la misma. Los hombres del libro son más bestias, similares, menos interesantes, son más excesivos, pero para su fortuna, los manejan las mujeres. En Cien Años de Soledad, la mujer es la que lleva el ritmo de la obra.  Entonces en Aracataca, a buscar a Remedios La Bella, a buscar a Amaranta, a buscar a Amaranta Úrsula, o a Úrsula, la matriarca.

A algunas incluso las dividí en varias edades.  Fotografié a mujeres que me iba encontrando por el camino y yo iba viendo quién era mi Amaranta, quién era mi Remedios. Al mismo tiempo, hice fotografías del lugar; Macondo está inspirado en esa zona, en Aracataca y en los alrededores, allí están las plantaciones de banano, el río, la gallera, el tren, la estación, la fábrica de hielo, etc, etc.  Lugares que aparecen en el libro y que inequívocamente están allí y justo reflejan esa inspiración de Gabo, de ahí salió todo”.

¿Cuántas fotografías salieron de esa serie y cómo es el encuentro con Silvia Tcherassi?

“Muchas, en esa época casi unas cincienta seleccionadas. Ocho años después de esas primeras fotografías, la firma Silvia Tcherassi hace una búsqueda en internet y se encuentran con mi trabajo. Hace dos años. la madre de Silvia, Vera de Tcherassi, me escribió contándome que estaban preparando una colección inspirada en Gabriel García Márquez. Hicieron una selección de fotos, las compraron y son las que hoy, se ven en esta colección que se presentó recientemente”.

Descríbenos un poco las fotografías que hacen parte de esta colección. 

“Son seis fotos.  Está la foto del tren amarillo, que claramente aparece en la obra. También está la vía del mismo, que se refleja como interminable, al igual que en el libro.  Aparece, además, el retrato de una señora bastante mayor, que en mi serie la nombré como la anciana Rebeca, un personaje muy importante dentro de la obra.  Otra fotografía es el árbol del Macondo. Curiosamente, Gabriel García Márquez tomó el nombre “Macondo” de una finca de la zon; muchos años después supo que es un árbol de la zona que proporciona mucha madera.  También está la foto del centro de la plaza de Aracataca que muestra  una casa que ya no existe. La última foto es una fotografía de un autobús abandonado, que en algún momento fue un transporte de la zona, y que aún está en el mismo lugar.”

¿Cómo percibe la relación de moda y fotografía?

“Yo solía hacer moda, pero trataba de resaltar elementos sociales en la moda, los procesos, por ejemplo… Siempre me relacioné con la moda, pero de unos pocos años para acá me dejé de interesar.  Entonces, que unas fotos tan simples, que no tienen ninguna manipulación, hayan influenciado a Silvia Tcherassi para hacer una colección, me encanta, el resultado me parece muy positivo”.

Háblanos acerca del retorno a Aracataca para hacer una segunda parte de esta historia sobre Macondo.

“Mi vuelta a Aracataca se debe a que en 2017 se cumplen cincuenta años de la primera edición del libro. El día que me fui de allí en el 2007, supe que regresaría.
Tenía varias historias en la cabeza, por un lado pensé en fotografiar a las mismas mujeres que había retratado hace casi diez años y los mismos sitios ( cosa que hice)  pero no me parecía suficiente, así que hace un año volví a leer el libro por novena vez y lo desmenucé lentamente hasta el tuétano.
Poco a poco fui descubriendo que lo que haría sería ir a encontrarme con lo que no existe, pero luego estando allí, resultó ser todo lo contrario.
En un principio pensaba en hacer puestas en escena mega producidas; pero no, lo que surgió fue más espontáneo y mejor elaborado, porque realmente, en ese lugar está todo, o más bien, en mi (nuestra) cabeza. De momento el resultado son más 300 fotos de un total de muchas más, todo enmarcado en un estado que yo he llamado “Zurumbático”, palabra que significa que estás en trance, aletargado, pasmado o aturdido.
Fui yo quien entró en esa dimensión macondiana, donde todo lo que no es verdad empezó a ser cierto”.

Para los que deseen conocer más acerca del trabajo de Luis Cobelo pueden ingresar a su página:

http://luiscobelo.com

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